
Con el verano llega la playa, la buena temperatura, el sol. Pero, también, aumentan los casos de diarrea en los más pequeños. En los niños, además, nos encontramos que se suman varias cosas; y, es que además de la deshidratación típica que conlleva una diarrea; también, nos encontramos que es algo muy común entre los pequeños de nuestra casa.
Esta dolencia que se caracteriza por una evacuación de heces de tipo líquido, que provoca una pérdida, en exceso, de líquidos y electrolitos o sales, sobre todo, sodio y potasio. Esto puede venir de un origen parasitario, bacteriano o vírico y, provoca una deshidratación que puede ser más o menos grave, dependiendo del caso de cada persona.
En los países desarrollados, las diarreas más lógicas son las víricas y las bacterianas. Y, son más habituales durante la estación de calor, o sea, en verano. Y, además, si nuestros hijos conviven con otros niños -véase campamentos, guarderías…-; entonces, todavía, tendremos más posibilidades de sufrirla.
La mejor manera de evitarlas es a través de una higiene muy escrupulosa, y cuidando mucho los alimentos, a través de la refrigeración, que no estén a altas temperaturas. Y, si nuestro hijo sufre diarreas debemos reponer las sales que ha perdido y, esto se hace a través de una dieta astringente y blanda.
La OMS recomienda reemplazar la leche normal por otra de tipo fermentada con bacterias de tipo probiótico, que logra prevenir y hace que las diarreas duren menos días. Y, si los síntomas no mejoran, o aparecen fiebre, vómitos… y, sobre todo, si suceden en niños menores de tres años, lo mejo es ir al médico, sin dudarlo.
Escrito por: WEBMASTER
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